lunes, 28 de noviembre de 2016

Sting vive en Nueva York porque los británicos le tienen "envidia"




El tradicional clasismo social inglés, que algunos dan por muerto de vez en cuando, surge con fuerza en otras ocasiones. El cantante Sting, nacido Gordon Sumner hace 65 años en el norte de Inglaterra, ha dicho a Sebastian Shakespeare, de Daily Mail, que prefiere vivir en Estados Unidos porque los británicos son unos envidiosos. "Siento que ya no pertenezco a ninguna clase, por lo tanto, es mejor para mí una sociedad como ésta [la norteamericana], que es un poco más libre",cuenta el cantante del grupo Police.
El columnista de ilustre apellido inglés (Shakespeare) recuerda en su entrevista que Sting es hijo de un lechero y de una peluquera de una ciudad modesta del norte de Inglaterra, lo que llaman working class(clase trabajadora), en un exceso de uso del término. En la entrevista concedida en Nueva York, el músico dice que en esas ciudad está "más cómodo porque en Inglaterra soy una figura que provoca divisiones; me siento más aceptado en la sociedad norteamericana que en la británica porque allí [en Reino Unido] no me perdonan el haber ascendido la escala social".
Sting vendió su casa de Highgate, en el norte de Londres, y se instaló hace unos 15 años en Nueva York junto a su esposa, la actriz inglesa Trudie Styler (62) y los tres hijos del matrimonio. El músico conoció a Trudie cuando ella formaba parte de la Royal Shakespeare Company y tenía de colega a la actriz Frances Tomelty, entonces esposa de Sting, y madre de sus dos hijos mayores.
A pesar de haber amasado una fortuna de 240 millones de euros, incluida una cartera de propiedades en Nueva York, Inglaterra e Italia, Sting reprocha a sus compatriotas que "son celosos" porque le miran, y le tratan, "con envidia".
El músico anda promocionando su último disco y dando entrevistas de promoción. Ni él ni su esposa, productora de cine y documentales, parece que planeen jubilarse. Hace un par de años el cantante dijo que sus hijos no heredarían su fortuna porque él no les quería "robar" el estímulo vital de labrarse una profesión o un oficio en la vida. Después se supo que su hija, la cantante Coco, disponía a sus 20 años de una vivienda para ella sola en el centro de Londres y una manutención. La pareja es conocida también por su labor filantrópica en favor de causas ecológicas y humanas.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Dominicanos en Nueva York acuden a despensas de comida gratis

comida-gratis-en-ny



Por: Ramón Mercedes
 
Nueva York.- El Banco de Alimentos para la Ciudad de Nueva York manifestó en esta semana que hay más personas en la urbe pasando hambre que hace algunos años.
 
Este reportero pudo comprobar que dominicanos acuden cada vez más a esos sitios en procura de alimentos gratis o a bajísimos precios. En la ciudad hay cientos de estos establecimientos, algunos exigen a los comensales tener sobre los 60 años.
 
Varios criollos consultados coincidieron en ahora no tienen trabajo. “Lo que gano no me alcanza; mi trabajo es chiripear; tengo que venir porque la situación está difícil”. 
 
Juanita y Claudia, nombres ficticios de dos dominicana, precisaron que van a buscar comida gratis para completar con los cupones que reciben de la ciudad.
 
Laine Rolong, gerente del Banco,  indicó “nuestras comunidades de bajo recursos están en línea porque no les alcanza el dinero, no es suficiente”.
 
Un estudio realizado por el banco en septiembre pasado, reflejó que el 79% de las despensas de la ciudad recibieron a más personas, un 49% no pudo ofrecer comidas balanceadas, y un 29% tuvo que rechazar a gente con hambre, debido a que se habían quedado sin comida.
 
A esta situación se le suma la amenaza de que el Congreso y la futura administración de Donald Trump recorten más fondos al Programa de Asistencia Nutricional como ocurrió en el 2013.
 
En La Gran Manzana, los condados de Brooklyn y El Bronx reflejaron una mayor necesidad, según la última encuesta.
 
Aunque el gobierno asegura que la economía ha crecido en los últimos siete años, no parece haber llegado a los bolsillos de los más pobres, sostuvo una asistente del Banco de Alimentos.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Una historia de vida detrás del maratón de Nueva York

Martín Kremenchuzky corrió los 42 kilómetros en menos de cuatro horas, pero su verdadero logro es haberlo conseguido a pesar de sufrir síndrome de Usher.

En Nueva York. Martín, junto a sus tres guías y a su hijo Tomás
En Nueva York. Martín, junto a sus tres guías y a su hijo Tomás

A Martín Kremenchuzky no lo detiene nada y, como dice en su sitio web, parece estar corriendo detrás de un sueño. A sus 43 años, Martín padece el síndrome de Usher, una enfermedad que le provocó hipoacusia, falta de equilibrio y que hace seis años lo hizo perder la visión. Pero Martín corre por sueños y lo hace muy bien: es maratonista y tiene más de 220 competencias, muchas de ellas con podios y que van dejando un mensaje de superación tras cada paso. Para este 2016, además participar del Iron Man de Nordelta y de la media maratón de Río de Janeiro, se propuso correr la maratón de Nueva York, la carrera más reconocida a nivel mundial (forma parte de los seis Majors junto con Londres, Berlín, Chicago, Tokio y Boston) y en la que participaron más de 80 mil personas en la última edición. Hubo cientos de argentinos, aunque ninguno con su historia.
"En Nueva York había estado hacía 24 años, cuando todavía veía...para mi es el maratón más importante del mundo, todos me hablaban y por eso me propuse hacerlo", le cuenta Martín a Clarín en un encuentro que se dio minutos después de haber recibido un reconocimiento de parte del Bind Banco Industrial, el sponsor que lo apoya en el marco de las acciones de Responsabilidad Social Empresaria que el Bind lleva a cabo en diferentes áreas: deportes, educación, social, entre otros.
Martín agradece cada palabra que le recuerda que es un luchador, pero él no quiere correrse de lo suyo: el deporte. Por eso cuenta cómo vivió el maratón: "Cerca de la fecha del viaje a Nueva York tuve una tendinitis que me afectó en el tendón de Aquiles y que no me dejó trotar, aunque podía nadar para mantenerme activo y fortalecer la zona afectada. Recién a cuatro días pude completar 10k muy lentos y terminé cansado. Viajé con dudas sobre lo que podía llegar a hacer. Muchos me decían que con 7 maratones, 25 medio maratones, un Iron Man el cuerpo iba a tener memoria. Yo tenía mis dudas, así que dije ´largo y veo qué pasa´. El primer objetivo era llegar. El segundo era llegar sin caminar y el tercero tratar de bajar las 4 horas, que era un objetivo ambicioso considerando mi estado". La charla se interrumpe con cada persona que se acerca a saludarlo, a felicitarlo y a recordarle que la suya es una historia inspiradora.
El viaje a Nueva York fue especial. Lo acompañaron su hijo Tomás y su pareja, Diana; también se incorporó una escritora que está trabajando en un libro sobre su historia y que se anotó como voluntaria para seguirlo de cerca. Además, Martín fue con su guía habitual, Hernán, aunque la organización le sumó otras dos personas. "Uno fue el español César Villalba y el otro fue un canadiense, Michael, que vino desde Toronto especialmente para la carrera. Lo diferente de otras veces fue que a mi me largaron en el medio del pelotón, ni adelante ni atrás. Fui uno más en la largada, con un guía que me llevaba la cuerda, otro que iba abriendo camino y el otro que me iba asistiendo. Ellos vinieron a guiar supuestamente a uno de los ciegos más rápidos. Imaginate si les decía que estaba lesionado, no sabía de qué disfrazarme, je", cuenta entre risas. Pero hubo dos momentos que marcaron su experiencia. Uno se dio al comienzo: "Antes de la largada sentí una magia especial. Porque fue en el puente de Brooklyn y pusieron el tema 'New York, New York' de Sinatra, así que era un león enjaulado que quería salir lo más rápido posible; me invadió la adrenalina y me llené de confianza".
Martín mano a mano con Clarín
Martín mano a mano con Clarín
El otro momento sublime fue la llegada: "El aliento de la gente fue increíble, yo estoy un poco más acostumbrado a eso, porque siempre a las personas con discapacidad nos alientan mucho, pero César el español no lo podía creer. Todos me hablaban de los puentes de Nueva York (la maratón atraviesa cinco en su extensión) pero mi ventaja es que no veo nada, así que no me distraje nunca (risas). No me interesaba saber el tiempo, pero en el kilómetro 30 por primera vez le pregunte a los guías cómo lo llevábamos. Me dijeron que estábamos mucho más rápido de lo planificado y ahí tuve que decidir: o me exigía para bajar todavía más mi tiempo o bajaba y me aseguraba llegar entero. Y la verdad es que por cinco minutos no iba a arriesgar a perderme lo que resta del año. Al final fueron 3h59m y fue una llegada muy complicada, porque con el frío (hicieron diez grados) y lo mojado que estaba de golpe empecé a marearme. Me acosté en el piso y ahí apareció mi hijo Tomás. Entonces me levanté, no iba a dejar que me viera agotado en el piso. Fue un orgullo para mi que él haya estado ahí y creo que me dio el abrazo más lindo de mi vida".
Martín es consciente de lo que transmite. Por eso brinda charlas en todas partes del mundo, aunque no esconde nada. "Yo genero un montón de cosas a mi alrededor que no me entero pero necesito que alguien me las diga, porque hay algo que me está faltando", expresa sin complejos. Es que no los tiene. Ríe, se emociona, se enoja, insulta. También bromea: "En la carrera hubo ciegos de todo el mundo. Había rusos, noruegos, peruanos, colombianos... y hasta hoy (la carrera se corrió hace diez días) no sé qué posición tuve. No había categoría de ciegos ni disminuidos visuales, así que te clasificaban en la general. Con todos los ciegos que hablé de antemano todos iban a tardar más de 4 horas en llegar, así que creo que hice podio. Hasta ahora estoy tratando de averiguar, porque si llegué a salir primero no me aguanta nadie, ja".

Superación constante sin posibilidad de detenerse pese a que su enfermedad continúa. Pero a Martín no parecen importarles las barreras: "Hay algo que me pasó este año que fue raro. Yo hasta 2015 ganaba casi todas las competencias sin despeinarme. Este año estuve el Iron Man 70.3 de Nordelta en el que nos dimos un palo tremendo pero igual lo terminé. Ahí la gente, a pesar de eso, me valoró que haya seguido. En el medio maratón de Río, no sé qué estaba mirando mi guía, justo él que puede ver no lo vio, y me llevé puesto una valla, je. Sentí dolor, faltaban 4 kilómetros, y lo terminé. Y en esta de Nueva York, lo de la lesión. El hecho de que me aparezcan más obstáculos hace que los disfrute más". Vaya mensaje.

sábado, 12 de noviembre de 2016

El apartamento de Donald Trump en Nueva York: de oda a Versalles a fortaleza inexpugnable


La lujosa residencia de Donald Trump en Manhattan se caracteriza por delicados acabados en cada uno de sus rincones, cuadros de pintores famosos en paredes y techos, objetos antiguos en determinados muebles, libros exclusivos de moda en las salas y una vista envidiable de la ciudad desde cada una de sus ventanas.
Esta oda al palacio francés de Versalles está llena de molduras doradas y cielos pintados que contrastan con las líneas rectas y contemporáneas de la mayoría de los apartamentos de los millonarios que actualmente vivien en Nueva York.
Los especialistas en diseño no han encontrado un apartamento igual en la ciudad y sus salones han aparecido en distintas revistas de interiores desde hace años.
En los últimos días, este penthouse se convirtió en más que la 'guarida' del presidente electo de Estados Unidos y su familia, ahora es también una fortaleza por la que a diario rondan decenas de policías, barreras metálicas y de concreto, retenes y calles cerradas.
El lujoso penthouse de Trump tiene una infinidad de detalles modernos y antiguos. (DAILY MAIL)
Libros de revistas de moda y otros temas, así como pinturas en los techos caracterizan la lujosa residencia de los Trump. (DAILY MAIL)
Los objetos antiguos son uno de los detalles que adornan los rincones de la residencia. (DAILY MAIL)
El lugar, de 202 metros de altura y con un exterior de cristal relumbrante, dejó de ser una atracción turística abierta al público el pasado martes, cuando se realizaron las elecciones estadounidenses que terminaron por darle el triunfo al magnate.
Las medidas de seguridad son extremas, este viernes, por ejemplo, cambiaron los camiones del Departamento de Sanidad llenos de arena que formaron una muralla en la fachada principal del la torre de Trump, por barreras de concreto, las cuales lucen el logo del Departamento de la Policía de Nueva York.
A ese cuerpo policial se suman el Servicio Secreto y funcionarios de seguridad privada de Trump, aunque hasta ahora nadie ha precisado los detalles de seguridad para la torre.
A partir del 20 de enero del 2017, el nuevo mandatario de Estados Unidos dividirá su tiempo entre Nueva York y Washington, por lo que según Steve Davis, comisionado adjunto de la Policía de Nueva York será necesaria "mucha planeación y creatividad".
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El días de las elecciones, camiones con arenas protegieron el inmueble. (AP)
Las autoridades colocaron este viernes barreras de concreto en los alrededores de la torre. (AP)

Preocupación

En los alrededores de la torre Trump no todo es color de rosa, los dueños de tiendas minoristas de artículos de lujo externaron su preocupación, pues temen que las ventas bajen en los últimos meses del año, cuando regularmente el consumismo aumenta.
Durante los últimos días, luego de consultar a los visitantes y compradores el lugar al que se dirigían, los oficiales les permitían el paso, pero los comerciantes temen que eso aleje clientes.
Incluso, la exhibición de luces de Navidad que efectúa cada año la torre y que estaba prevista para la semana entrante fue cancelada.
La seguridad en la torre Trump aumentó desde el pasado martes. (AFP)
La seguridad en la torre Trump aumentó desde el pasado martes. [side_to_side]

Nueva York: los imprescindibles que hay que ver y visitar en la Gran Manzana

La 'ciudad que nunca duerme' se convierte en uno de los destinos ideales, sea cual sea la época en la que se visita. En invierno, el turismo de compras hace su aparición estelar

Foto: Nueva York es así de impresionante. ¿Te lo vas a perder?

Ir a Nueva York siempre es buena idea. Da igual la época del año, los días de estancia o el hotel que se escoja. La ciudad que 'nunca duerme', como bien cantaba Sinatra, es un destino que nunca defrauda. A pesar de que la hemos visto en mil y una películas, que ha sido escenario de nuestras series favoritas y de que aparece en televisión casi a diario, la Gran Manzana sigue sorprendiendo a todo el que tiene la suerte de poner los pies sobre sus calles.
Imprescindible resulta un tour por el alto y bajo Manhattan, preferiblemente el día siguiente a la llegada para hacerse una idea de dónde se encuentran los monumentos y lugares que no hay que perderse en Nueva York. Estas excursiones –que se pueden contratar aquí– trasladan en autobús a los turistas por las principales calles mientras que un guía de habla española va narrando curiosidades e historias. Sin cansarse ni un ápice, podrá inmortalizar el Empire State, la Quinta Avenida, la Catedral de San Patricio, Chinatown, Little ItalyWall Street, el museo Guggenheim o la Zona Cero.
Central Park dibuja un rectángulo perfecto en el callejero de Nueva York
Central Park dibuja un rectángulo perfecto en el callejero de Nueva York
Pero también habrá tiempo para estirar las piernas: el autobús hace dos paradas para conocer más de cerca la placa en homenaje a John Lennon que se esconde en Central Park y el edificio Flatiron. En los alrededores de esta singular construcción, famosa por su picudo vértice sobre la plaza Madison, podrá tomar un 'lunch' en un mercado de productos italianos muy de moda en Nueva York
Si lo que quiere es pasear por el ambiente neoyorquino, en lugar de volver hacia el centro en el mismo autobús que le ha llevado hasta el final del recorrido –Battery Park– podrá apearse allí y coger uno de los ferries gratuitos con destino a Staten Island. Lo mejor de este transporte es que, además de no suponer gasto alguno, ofrece unas vistas únicas de la Estatua de la Libertad durante todo el camino. Cuando anochezca, puede repetir el viaje y ver el skyline de Nueva York iluminado. Preste atención a los horarios de los ferries para evitar quedarse en puerto.

Tour de contrastes por los barrios de NY

Las excursiones de este tipo, con cuatro días en destino, dejan tiempo libre a los viajeros durante la tercera jornada. Para aprovecharlo, resulta recomendable realizar el conocido como 'tour de contrastes': una ruta en autobús que deja atrás la isla de Manhattan para adentrarse en barrios menos transitados por turistas, como el Bronx. Allí se conocerá el estadio de béisbol de los Yankees, la cárcel, los famosos grafitis en homenaje a víctimas de asesinatos callejeros y una curiosidad para los cinéfilos: la comisaría de Policía que aparece en la película 'Distrito Apache'. 
El impresionante skyline de Nueva York (iStock)
El impresionante skyline de Nueva York (iStock)
El tour también invita a sus pasajeros a conocer Queens y sus zonas residenciales de Whitestone, Astoria o Forest Hills, así como la amplia diversidad étnica de sus vecinos. De nuevo el deporte hace su entrada en el viaje a través del estadio de los Mets y el lugar donde se celebra cada año el USA Tenis Open: el Flushing Meadows Park donde también se podrán hacer fotos a su famosa fuente con forma de la bola del mundo
Brooklyn, el barrio de moda de Nueva York por su vida juvenil, artística y cultural, no podía faltar en este recorrido en autobús. Lo más llamativo es su trayecto a través del distrito de Williambsburg, donde vive la comunidad ultraortodoxa judía de la ciudad. Allí, donde los hombres casados visten sus clásicos gorros de piel de castor valorados en más de 2.000 dólares –conocidos como 'shtraimel'– y las mujeres cuidan no mostrar ni codos ni rodillas, el tiempo parece detenerse e invita al turista a trasladarse a otra cultura. Especialmente recomendable resulta la visita los sábados, pues este día de la semana es el de descanso para los judíos y visten sus mejores galas. 
Desde el puente de Brooklyn puede verse la Estatua de la Libertad (iStock)
Desde el puente de Brooklyn puede verse la Estatua de la Libertad (iStock)
De vuelta a Manhattan a través del puente homónimo, los visitantes pueden terminar la travesía a pie para transitar por el archiconocido puente de Brooklyn. De vuelta al hotel puede dar un paseo por High Line Park –un parque sobreelevado construido en una antigua vía de tren–, subir hasta la planta 86 del Empire State o conocer el mirador más alto de Nueva York: la planta 102 del One World Observatory

Nueva York, destino de compras

¿Quién no recuerda la famosa escena en que Audrey Hepburn queda embelesada frente al escaparate de una de las tiendas más famosas de Nueva York? La joyería Tiffany's, en plena Quinta Avenida, es uno de los comercios que no pueden faltar durante las visitas Nueva York –aunque no vaya a adquirir nada, no deje pasar la oportunidad de sentirse como una estrella de Hollywood contemplando sus exquisitos brillantes–. Pero no solo de joyas vive Manhattan… aunque el 90% de los diamantes de Estados Unidos entren a través de Nueva York. La Gran Manzana también es una de las ciudades más solicitadas para el turismo de compras de todo tipo.
Nueva York es un destino ideal para las compras (Shutterstock)
Nueva York es un destino ideal para las compras (Shutterstock)
Sin duda, su calle más conocida es la Quinta Avenida, sobre todo la zona que delimitan las vías 39 y 60. Allí se pueden encontrar establecimientos de grandes marcas –Gucci, Doce & Gabbana, Armani, etc.–, artículos para el hogar, lencería –Victoria's Secret se expone en uno de los locales–, empresas españolas como Zara, Saks Fifth Aveniu –junto a la catedral de San Patricio, es una de las tiendas más famosas con varios pisos de altura dedicados a la moda– o incluso lugares para los fans de Apple. En plena Quinta Avenida, tras cuatro paredes de cristal decoradas con una gigantesca manzana luminosa, la tienda de Apple más grande del mundo hace las delicias de sus clientes con un horario de apertura ininterrumpido las 24 horas del día.
Las tiendas de descuentos también se han hecho su hueco en Nueva York. Los que quieren llevar ropa de marca sin que su bolsillo se resienta encontrarán un paraíso de compras en el outlet Century 21, una tienda de ocho pisos con ropa firmada por compañías muy conocidas –y otras más amateur– donde se pueden encontrar ofertas de hasta el 65% durante todo el año. Gap, una de las marcas más famosas de Estados Unidos, dispone de un local con descuentos de hasta el 40% en la calle 82 –número 32/37–. La línea 7 de metro llega directamente hasta él si se baja en la parada 'Calle 82-Jackson Heights'.
En Chinatown conviven multitud de tiendas de souvenirs (Shutterstock)
En Chinatown conviven multitud de tiendas de souvenirs (Shutterstock)
En Chinatown, los recuerdos y souvenirs de Nueva York saltan al encuentro de los viandantes en cada esquina. Gorras, tazas, estatuas de la libertad en miniatura, postales, imanes… Un sinfín de productos baratos que le servirán para recordar su estancia en la 'ciudad que nunca duerme'. De cara a la época navideña no puede dejar de pasar por la tienda 'Christmas and City' ubicada en la 133 Mulberry Street. Este establecimiento, dedicado en exclusiva a la decoración de Navidad, invita a cantar villancicos y tomar turrón durante todo el año. No reprima su apetito viajero… ¡hínquele el diente a la Gran Manzana!

Nueva York rinde homenaje a sus veteranos de guerra




Cerca de veinte mil personas participaron en Nueva York (EEUU) en el desfile tradicional para celebrar el Día del Veterano, que durante varias horas se desarrolló en una de las principales avenidas de la ciudad.
El desfile recorrió cerca de dos kilómetros a lo largo de la Quinta Avenida, en Manhattan, y reunió a militares en activo y en retiro, así como a miles de civiles, incluyendo colectivos de jóvenes y grupos escolares.
Según los organizadores, cerca de medio millón de neoyorquinos contemplaron el desfile, en el que participaron también vehículos militares y civiles.
Se recordó la participación de Estados Unidos en la II Guerra Mundial y en conflictos armados más recientes, como los de Afganistán e Irak.
Antes de la marcha, en un acto previo, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, convocó a sus vecinos a rendir homenaje a los veteranos de guerra "no sólo en el Día del Veterano, sino todos los días del año".
Aunque ha habido actos parecidos en muchas localidades de Estados Unidos, los organizadores del desfile de esta ciudad sostienen que el de Nueva York es el mayor. 

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ghirmay Ghebreslassie y Mary Keitany ganan el maratón de Nueva York

El eritreo se impuso en 2h07m51s y la keniata en 2h24m26s; participaron más de 50.000 corredores que atravesaron los cinco distritos de la ciudad



Ghirmay Ghebreslasi y Mary Keitan, vencedores



El eritreo Ghirmay Ghebreslassie, campeón mundial de maratón masculino, y la keniata Mary Keitany, entre las mujeres, ganaron la edición 2016 del maratón de Nueva York.
A ocho días de su 21 cumpleaños, Ghebreslassie aceleró a la mitad del camino y abrumó a sus rivales para correr solo en las últimas millas y ganar con tiempo de 2 horas 7 minutos y 51 segundos (2h07m51s), convirtiéndose en el primer atleta eritreo en ganar la prueba.
A su vez, la keniata María Keitany ganó por tercer año consecutivo al completar el circuito de 42,195 km en 2h24m26s, a menos de dos minutos del récord de la prueba (2h22m31s) establecido en 2003 por su compatriota Margaret Okayo.
Ghebreslassie estuvo cerca de mejorar su mejor marca en maratón, de 2h07m47s conseguida en Hamburgo, Alemania, el 26 de abril de 2015.
Ghirmay Ghebreslasie
Ghirmay Ghebreslasie.

Fenomenal Ghebreslassie

Ghirmay Ghebreslassie, nacido el 14 de noviembre de 1995, es el ganador más joven del maratón en los Campeonatos Mundiales, cuando se consagró en Pekín 2015.
El debut de Ghebreslassie en Nueva York se produjo después de decepcionantes cuartos lugares en Londres y en los Juegos Olímpicos de Río.
Ahora se le vio más sólido, marcando el paso desde una arrancada que se dio bajo los acordes de la icónica canción 'New York, New York' de Frank Sinatra, y asumiendo el liderazgo desde los primeros metros. "Ganar el maratón de Nueva York siempre ha sido un sueño para mí", afirmó el corredor eritreo, de 20 años, en breves declaraciones al final de una carrera que dominó a partir del kilómetro 32.
"Me siento muy orgulloso porque nadie antes de mi país había ganado un maratón mayor", agregó el eritreo, quien entró rebosante de felicidad a la meta mientras un crucifijo de oro rebotaba en su pecho.
A mitad de camino, un trío se alejó de la manada: Ghebreslassie, el keniano Lucas Rotich y el etíope Lelisa Desisa, el campeón del maratón de Boston del año pasado.
En la vigésima milla, Ghebreslassie se alejó de Rotich y Desisa, acelerando para alejarse de sus últimas amenazas.
Rotich fue segundo, con 2h08m53s, y el estadounidense Abdi Abdirahman, de 39 años, fue tercero en 2h11m23s.
El keniano Stanley Biwott, el campeón neoyorquino del año pasado, abandonó antes de la mitad del camino en otra decepción en la escena de su primera gran corona de maratón. "Tuve un problema en la pantorrilla hace tres semanas, pero me sometí a tratamiento y creía que estaba listo para defender mi título, pero en el kilómetro 15 ya sabía que no llegaría a la meta", dijo Biwott.
Ghebreslassi se convirtió en el campeón más joven en la historia de la maratón de Nueva York, y el estadounidense Abdirahman en el competidor más antiguo de la historia en conseguir un podio, 19 años más viejo que el campeón.
Mary Keitany
Mary Keitany.

Imbatible Keytani

La keniata Mary Keitany se convirtió en la primera mujer en ganar tres veces la carrera neoyorquina, detrás de la británica Paula Radcliffe. La primera en hacer la tripleta fue la noruega Grete Waitz, invicta entre 1982 y 1986, con cinco triunfos consecutivos, hazaña aún no repetida. "Me siento estupenda", afirmó Keitany poco después de recibir la medalla de oro. "A las 15 millas (24 kilómetros) decidí hacer mi propia carrera", agregó.
Sally Kipyego, también de Kenia, clasificó segunda (2h28m03s), seguida de la estadounidense Molly Huddle (2h28m13s).
Huddle es la primera mujer estadounidense en conseguir un lugar en el podio desde Shalane Flanagan en 2010.
Con mucho tiempo para prepararse para su carrera en la Gran Manzana, después de no haber sido seleccionada para competir en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Keitany se llevó el premio máximo de 100.000 dólares.