sábado, 30 de julio de 2016

¿Llegarán o no a la postemporada los Mets de Nueva York?




NUEVA YORK - Los Mets de Nueva York se despertaron el viernes en la mañana a 6½ juegos de la cima en el Este de la Liga Nacional, con tres equipos por encima de ellos en la contienda por el comodín y reportes de que losMarlins de Miami adquirieron a Andrew Cashner y Colin Rea.
Restando apenas 61 juegos en la temporada, es válido preguntarse si los Mets se quedarán fuera de los playoffs un año después de haber ganado el banderín de la liga y llegar a la Serie Mundial.
La buena noticia para los Mets es que ellos deben mantenerse con vida hasta la parte final de la temporada, sino por otras razones que la congestión de tránsito en la tabla de posiciones por el comodín y un calendario suave a finales de septiembre.


Luego de una serie de tres partidos ante los Nacionales de Washington del 2 al 4 de septiembre, los Mets cierran la temporada con 19 de sus 25 juegos finales ante los Rojos de CincinnatiBravos de AtlantaMellizos de Minnesota y Filis de Filadelfia. Esos equipos juegan de forma combinada para 88 juegos por debajo de los .500.
Pero ningún equipo se está alejando demasiado en la contienda por los comodines. Los Dodgers (57-45), Marlins (55-47), Cardenales (55-47), Mets (53-48) y Piratas (52-48) estan a cuatro juegos uno del otro en su lucha por dos puestos a la postemporada.
Aun así, hay algunas señales de problemas para los Mets. Juan Lagares es la más reciente baja y se espera que sea sometido a una cirugía para repararle un desgarro parcial en el pulgar izquierdo, lo que deja al equipo sin un jardinero central bona fide asumiendo que Yoenis Céspedes sea limitado al jardín izquierdo. Céspedes está lidiando de nuevo con molestias en el cuádriceps derecho, y el jugador del cuadro José Reyes no se espera de vuelta tan pronto como se preveía de su lesión en el lado izquierdo.
Mientras tanto, a menos que los Mets mejoren su actuación con corredores en posición de anotar, ellos están en serios problemas. Los Mets batean para apenas .204 con corredores en posición de anotar, el peor promedio en Grandes Ligas. Eso representa unos 16 puntos menos que el equipo en el puesto 29, los Yankees. Ningún equipo desde los Padres de 1969 (.201) ha terminado una temporada con un menor promedio con corredores en posición de anotar. San Diego terminó esa temporada con marca de 52-110.
Los Mets parecen reacios a salir de sus mejores prospectos en posibles cambios, incluyendo a Amed Rosario y Dominic Smith. Por lo tanto, no suena como que vaya a llegar una caballería para revivir la ofensiva, como ocurrió el año pasado cuando Céspedes fue adquirido mediante cambio con los Tigres de Detroit porMichael Fulmer. En el 2015 los Mets se convirtieron en el primer equipo en la historia de Grandes Ligas en llegar a una Serie Mundial luego de haber estado en último lugar en carreras anotadas en MLB para el 31 de julio.
Sí, los Cerveceros de Milwaukee retomaron sus negociaciones con los Mets el jueves, alrededor de un posible cambio por Jonathan Lucroy. Y los Mets no descartaron de plano dicha posibilidad. Pero los Mets no están seguros de si los Cerveceros tienen un legítimo interés en los Mets o si méramente intentan tocar base con otros equipos para mejorar sus posibilidades de recompensa en un cambio.
Así que aguanten la respiración. No hay garantías de que los Mets vuelvan a jugar béisbol de octubre por segunda temporada consecutiva. Pero independientemente de eso, debemos verlos en medio de la batalla hasta el final.

La lucha de los vendedores ambulantes en Nueva York

Bajo amenazas de multas y confiscación de bienes, los vendedores salieron a las calles a protestar.

Pancartas que muestran a los vendedores pidiendo que se les vea como emp...

En una calurosa tarde de julio, Nazim Uddin no abrió su negocio en la esquina de las calles Broadway y Prince, donde ha sido usual verlo vendiendo hotdogs, pretzels y bebidas frías durante la última década. En su lugar, el sexagenario vendedor de comida estaba marchando, pasada la intersección, junto a unas pocas docenas de vendedores.
Los protestantes no pasaron inadvertidos en Broadway. Tamborileaban duro y pisaban la calle con firmeza; y, mientras hacían notar su descontento con las leyes. Coreaban enardecidos: “¡No a las multas! ¡Poder para los vendedores!”. Los eslóganes se imprimieron en carteles en forma de tazas de café, hotdogs, y pretzels. Uno decía: “Apoye los pequeños negocios neoyorkinos”, y otro, en Español, recordaba: “Dar de comer a mi familia no es un crimen”.
La interrupción de las señales de tránsito, refieren algunos implicados, fue una manera de llamar la atención sobre la lucha de unos inmigrantes -generalmente de bajos ingresos-, cuyas voces son a menudo silenciadas en el debate en torno a qué se permite hacer en el espacio urbano.
Tanto los carros de comida en la calle, como los vendedores, son parte de esa trama escenificada en las aceras de la ciudad. Las tazas de café para llevar y los pretzels trenzados se han transformado en símbolos. Pero lo que algunos ven como elementos constitutivos del carácter de la urbe, otros perciben como engendros, obstáculos en el camino o, en el mejor de los casos, amenazas a la salud pública. Y eso precisamente es lo que Uddin y sus aliados ansían que cambie.
Credenciales del mercado negro
Un artículo reciente en el diario Crain’s New York Business contó brevemente la historia de vender en New York, una historia que, desde la época de los vendedores ambulantes judíos y sus carretillas en el Lower East Side, se ha visto envuelta en problemas de raza, clase y otras preocupaciones relacionadas con la estética de la ciudad.
En el siglo XIX, ya se cocinaba a fuego lento el resentimiento entre los dueños de los restaurantes y los vendedores a la intemperie, cuyos precios eran más bajos. Para la propia alcaldía de Ed Koch, durante los setentas y ochentas, los carros de los vendedores eran comúnmente vistos como objetos denigrantes que bloqueaban el paso y afeaban el entorno. He aquí una cita de Koch, en conversación con The New York Times, a propósito del abarrotamiento en las aceras del centro de la ciudad: “No se supone que parezcan como zocos”.
El resultado fue que la ciudad de New York limitó en los 80 el número de licencias para vender en las callesm cuota que se ha mantenido estable desde entonces. En un momento dado, se entregaron cerca de 3,000 permisos hábiles por un año; y unos 1,000 adicionales obtuvieron luz verde para los meses de verano.
No es descabellado escuchar que alguien haya tenido que esperar dos décadas por una licencia, sostiene Sean Basinski, director del grupo de apoyo The Street Vendor Project (SVP) (Proyecto del Vendedor de la Calle), puntal del Centro de Justicia Urbana. El mismo Uddin ha estado esperando por 9 años. Algunos vendedores, según the Wall Street Journal, llenan la lista de espera con los nombres de todos sus familiares para así aumentar la probabilidad de obtener un permiso. “Quizás consigas un permiso en cinco años, pero solo si eres la persona más afortunada del mundo”, añade Basinski.
A través de las vías oficiales, los permisos cuestan cerca de 200 dólares. Pero la escasez ha alimentado un lucrativo mercado negro. El año pasado, un vendedor dijo al Daily News que él pagó 6,000 dólares por una licencia para vender batidos de frutas desde abril hasta octubre. Le tomó meses amortizar la inversión. El propio Wall Street Journal indicó que las transferencias ilegales y los cambalaches son un secreto a voces.
Riesgo de multas y decomiso
Uddin, como se dijo, dispone de una licencia para vender comida emitida por el Departamento de Salud e Higiene Mental. Es una identificación en forma de carné que lleva en su billetera. Pero dado que aún su nombre aparece en la lista de espera, no tiene la aprobación de la ciudad para permanecer en la esquina donde, irónicamente, se ha radicado. Como resultado, Uddin alega haber recibido con frecuencia citaciones y multas por trabajar sin la documentación requerida.
En general, los vendedores son multados por violar otras reglas, tales como establecerse a menos de 10 pies de un paso peatonal o la entrada del metro, o infringir los 20 pies a la entrada o salida de un edificio. Esas penalidades, Basinski refiere, pueden costar más de 1,000 dólares cada una.
Y algunas consecuencias pueden ser peores. Por vender sin permiso, prosigue Basinski, Uddin se expone a ser arrestado. Podrían incluso confiscarle sus bienes y lanzarlos a un camión de basura.
Uddin trabaja por turnos de ocho horas, y hace unos 80 dólares por día, suficientes para cubrir la renta de 1,500 mensuales de un apartamento compartido con su familia en Long Island City, a menos que se vea en la necesidad de deducir dinero para saldar multas. Por otro lado, ir a corte para litigar estas multas es tiempo que pierde de vender en las calles.
Buscando soluciones
Durante los últimos dos años, SVP ha desarrollado una campaña para convencer a la ciudad de que levante las limitaciones sobre los permisos. Para Basinski se trata de un asunto de igualdad y dignidad. “Por supuesto, uno debe tener su licencia, pagar sus impuestos, y muchas otras leyes que hay que obedecer”, sostiene. “Pero se debería autorizar a cada quien a tener su negocio legalmente, y a tenerlo en su nombre”. Para el director del SVP, la solución es simple: combatir esa parte de la ley que atañe al límite de permisos.
El propio Basinski aduce que el número de multas emitidas en los últimos años ha seguido una tendencia a la baja -algo que atribuye, en parte, a las intervenciones protagonizadas por el SVP. Aun así, él ve como una necesidad latente el que se vea a los vendedores como verdaderos actores de la ciudad: "menos como un problema, y más como un grupo de propietarios de pequeñas empresas que deben ser respetados y que están contribuyendo mucho al desarrollo”.
Aquellos que ven un problema en los vendedores ambulantes, añade Basinsnki, pierden de vista el hecho de que estos pueden apuntalar las economías locales. En 2015, este tipo de venta solo en New York produjo 17,960 puestos de trabajo; y sus artífices pagaron 71.2 millones de dólaresen impuestos locales, estatales y federales, según un informe suministrado por el Instituto de Justicia.
Ciertas recetas callejeras, por así decirlo, se han convertido en platos de moda –aunque Basinski distingue entre la hamburguesa ramen de alta cocina y el pretzel de un dólar vendido en un carrito cualquiera en la calle. La protección legal de los vendedores de moda, dice, no se está reflejando en el vendedor ambulante promedio.
A lo largo del país, los vendedores ven un montón de trabas, tanto como modestas victorias. En 2011, el Instituto de Justicia catalogó una serie de regulaciones para los vendedores en las 50 ciudades más grandes de Estados Unidos, y encontró que en 19 de estas se prohibió vender cerca de tiendas tradicionales que ya vendían bienes similares.
Además, otras 11 ciudades prohibieron completamente la venta, o emitieron estrictas regulaciones acerca del comercio en espacios privados u otras zonas activas, a menudo los lugares de mucho tráfico, donde los vendedores, lógicamente, tienen mayor oportunidad de hacer dinero. En Los Ángeles, por ejemplo, se decretó una prohibición general de la venta. Aun así, un estimado de 50,000 vendedores trabaja ilegalmente. Entretanto, no fue hasta el pasado otoño que la venta de comida en las calles fue legalizada en Chicago. La primera licencia fue emitida en abril, para un carrito que vendía crepes.
Un puñado de ciudades más pequeñas, sin embargo, han acogido positivamente a los vendedores ambulantes, y reportado un aumento del tráfico peatonal, el cual, a su vez, ha fortalecido el sentido de vitalidad en las aceras. En la comunidad East Liberty en Pittsburgh, por citar un ejemplo, “siempre parece haber mucha actividad y vida en las cuadras donde se han instalado los vendedores”, sostuvo un portavoz de la organización East Liberty Development, Inc. al Instituto de Justicia. Asimismo, el administrador de un negocio minorista refirió que, en lugar de desviarse el flujo de personas de las tiendas tradicionales, se daba una relación simbiótica entre vendedores ambulantes y estas últimas.
Un camino a seguir para los vendedores
Cuando algunos de los que se oponen –en gran medida agentes inmobiliarios, acota Basinski– piensan en el levantamiento de las prohibiciones, visualizan “una situación caótica, espeluznante”. Por su parte, Basinski no cree que las calles vayan repentinamente a ser intransitables, abarrotadas de carritos comerciales.
Aun así, los resultados de una reciente encuesta, realizada por un distrito para el mejoramiento de los negocios locales, pueden dar fe del miedo a que se supriman dichas restricciones. En un sondeo llevado a cabo por la Iniciativa SoHo de Broadway a principios de año, las tres cuartas partes de los sondeados revelaron preocupaciones en torno a la congestión en las aceras, según DNAinfo.
En cambio, Basinski nunca anticipó que levantar las prohibiciones a los vendedores ambulantes se traduciría en una pelea por el otorgamiento de licencias. “Muchos de los que hoy venden sin permiso, de otra manera, estarían vendiendo con él… El número de vendedores apenas aumentaría”, sostiene. “Se alcanzaría, ciertamente, un punto de equilibrio”. Uddin, por mencionar un caso, no tendría más problemas con la ley.
Aparejado a esto, Basinski considera que la ciudad debería retocar la infraestructura existente para tornarla más hospitalaria a los vendedores. Ve en los carriles para bicicletas un ejemplo de espacios que podrían ajustarse de modo que puedan acoplarse mejor a las necesidades. Los vendedores, continúa, podrían beneficiarse de los espacios de almacenamiento en mercados públicos, o de áreas designadas para vender en las plazas urbanas. En Singapur, añade, centros para vendedores ambulantes permanentes garantizan confiables alojamientos para ellos.
Mientras los comerciantes callejeros luchan por sobrevivir a duras penas, a juicio de Basinsky, cuesta entender un proyecto de esta índole. “No podemos siquiera imaginar (a la ciudad de New York) gastando dinero para ayudar a los vendedores”, sentencia. “En realidad, aquí se gasta el dinero en tratar de perjudicarlos”.
Someterse a los avatares propios del sistema de permisos ha frustrado sobremanera a Uddin. A veces, él mismo comenta, la policía le pide que cierre su sombrilla, empaque sus cosas y se largue. Entonces Uddin les suplica un poco, asegurándoles que él ha medido bien la distancia hasta los bordillos y las puertas.
“Les he dicho, ‘he estado aquí por mucho tiempo…Tengo una familia. No soy ilegal’”, dice Uddin, mesándose su corta barba blanca y calándose una gorra de béisbol que lo protege del sol. “Soy ciudadano americano. He votado por senadores. ¿Por qué interrumpes mi trabajo?”.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com

Nueva York inaugura el Museo del Helado

Además del arte colgado de las paredes, el museo ofrece muestras de helado gratis y otros dulces, así como instalaciones interactivas

Foto: Referencia


En la ciudad de Nueva York para celebrar la época de verano, inauguran nada más y nada menos que el Museo del Helado. Dónde existe una bañera llena de dulces, globos de azúcar y muchas muestras de distintos tipos de "ice cream".
Manish Vora, creador del museo, cuenta que todo comenzó con una broma, cuando su novia le dijo que siempre había soñado con nadar en una bañadera llena de dulces. "Fue entonces que ahí se me ocurrió combinar nuestro interés en el arte, la tecnología y el helado. Queríamos crear algo que divirtiera y que fuera totalmente diferente".
Además del arte colgado de las paredes, el museo ofrece muestras de helado para probar y otros dulces, así como instalaciones interactivas como: zambullirse y “nadar” en una piscina repleta de dulces, un “sube y baja” en forma de cuchara de helado y hasta una fuente de chocolate para tomar desde ahí. “Lick-able, likeable, shareable” (comestible, amigable, susceptible de ser compartida), reseña el portal Entorno Inteligente.

El primer parque urbano bajo tierra del mundo estará en Nueva York




Bajo tierra, escondido en el subsuelo de un mercadillo abandonado en el sur de Manhattan, una antigua estación de tranvías pronto albergará un subterráneo oasis verde, un proyecto inspirado en el famoso parque Highline de Nueva York y que verá la luz en 2020.
Es el Lowline, ideado en 2011 por el arquitecto y exingeniero de la NASA James Ramsey, que tras el éxito del Highline vio en la abandonada estación de tranvías del Bajo Manhattan el lugar perfecto para construir este innovador bosque vanguardista.
"El Lowline será el primer parque subterráneo de todo el mundo", explicó a Efe la directora adjunta del proyecto, Robyn Shapiro, que afirmó que desde que el plan cuenta con el beneplácito del Ayuntamiento de Nueva York, el jardín "podría abrir sus puertas entre 2020 y 2021".
El futuro parque interior recorrerá hasta tres cuadras bajo tierra, donde ahora se encuentra la antigua terminal del puente de Williamsburg, inaugurada en 1903 y que canceló su servicio en 1948. De momento, una primera demostración del espacio se exhibe en el antiguo mercado de la calle Essex, que alberga la prueba piloto: el "Lowline Lab".
Este "laboratorio" piloto costó 200.000 dólares, que sus fundadores lograron gracias a una campaña de Kickstarter, y se puede visitar todos los fines de semana hasta marzo de 2017.
El equipo directivo del proyecto tiene hasta verano de ese año para recaudar los fondos necesarios para la construcción del proyecto final, que cuenta con un presupuesto aproximado de 70 millones de dólares.
Las obras empezarían en otoño de 2018, cuando el actual propietario del espacio, la Autoridad Metropolitana de Nueva York (MTA, por sus siglas en inglés), cedería la licencia del lugar.
En el "Lowline Lab", esta primera prueba que no está aún bajo tierra pero sí en un espacio cerrado y oscuro, se pueden apreciar hasta 3.000 tipos de plantas distintas, experimento que servirá "para estudiar y determinar qué tipo de plantas crecen mejor bajo tierra", subrayó Shapiro.
¿El secreto para mantener con vida y bien nutrida toda esta vegetación subterránea? Un innovadora tecnología de fibras ópticas y espejos consigue filtrar la luz solar desde la azotea del edificio hasta las plantas del interior.
Así, en la calle "se instalarán colectores de luz solar a lo largo de todo el día que reflejarán la luz de forma homogénea para todo el espacio bajo tierra", señaló la directora adjunta del proyecto impulsado por los arquitectos James Ramsey y Dan Barasch.
La cantidad de luz absorbida a diario posibilitaría, a su vez, que la vegetación que se depositará en el Lowline hiciera su fotosíntesis de forma natural, ya sean los distintos tipos de plantas o los árboles de distintos tamaños.
Desde el consistorio, el proyecto, que se presentó por primera vez en 2011, se ve ya como un gran impulso para Nueva York y sus escasas zonas verdes.
"Nueva York nunca deja de innovar, eso es lo que la hace la ciudad más grande del mundo", dijo la teniente de alcalde de vivienda y desarrollo económico de la ciudad, Alicia Glen, en un comunicado sobre el Lowline transmitido por el consistorio la semana pasada.
El futuro bosque bajo tierra tendría, además, un terreno irregular y ondulado que ayude a las plantas a orientarse según la necesidad de luz que tengan.
"Es una buena alternativa para poder pasear por jardines repletos de vegetación en los meses más fríos de invierno", subrayó Shapiro.

jueves, 28 de julio de 2016

World Trade Center de New York inaugura parque al estilo del High Line


Varias personas visitan el parque Libertad del World Trade Center, durante su primer día abierto al público, en Nueva York, Estados Unidos. / EFE
Varias personas visitan el parque Libertad del World Trade Center, durante su primer día abierto al público, en Nueva York, Estados Unidos.


El World Trade Center de Nueva York inauguró hoy un nuevo parque elevado al estilo del famoso High Line desde el que se podrá contemplar la plaza del Memorial del 11-S desde una nueva perspectiva.
Tras 15 años de construcción, el Liberty Park forma parte de la remodelación de la Zona Cero tras los atentados de 2001, que incluye cuatro rascacielos que sustituyen a las Torres Gemelas y la estación de metro diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava.
El pequeño oasis verde de la zona financiera de Manhattan se eleva 7 metros sobre el suelo donde antes se encontraba el antiguo edificio del Deutsche Bank, e incluye distintas pasarelas para pasear, bancos y un total de 50 árboles plantados.
El proyecto costó 50 millones de dólares y también contiene un gran jardín vertical llamado "Living Wall", compuesto por 826 tipos de planta distintos, así como un árbol joven recogido del castaño que creció en el patio de la casa de Ana Frank en Amsterdam.
El Liberty Park, por el que a partir de este miércoles ya pueden pasear los neoyorquinos y los turistas, estará abierto al público todos los días de la semana desde primera hora de la mañana hasta las 11 de la noche.

Así serán los vagones del futuro del metro de New York: con Wi-Fi y cargadores USB

Olvídate de gastar tu plan de datos o de quedarte sin batería, o señal, mientras viajas en el metro de la ciudad de New York, ya que pronto eso será cosa del pasado. El gobernador del estado, Andrew Cuomo, dio a conocer un proyecto de cinco años y US$27,000 millones que incorporará conexión Wi-Fi a 1,025 trenes.

Según el sitio web del Gobierno de New York, el metro dispondrá de nuevos vagones y de algunos reformados que incorporarán la tecnología que según Andrew se merece el "corazón de la economía del siglo XXI".
El metro de New York tendrá cargadores USB en las partes frontal y delantera de los trenes.MTA
El gobernador explicó que el equipo de la Autoridad Metropolitana de Transportes (MTA, por sus siglas en inglés) desarrolló un proyecto que pretende mejorar por completo la experiencia del viajero utilizando la tecnología. Para ello no sólo dotarán los trenes con Wi-Fi, sino que además dispondrán de cargadores USB en la partes delantera y frontal del tren, para que cualquiera pueda conectar su cable.
En las imágenes observamos que los nuevos vagones tendrán división tipo acordeón, lo que permitirá la comunicación entre vagones, además de pantallas digitales con las paradas y puertas más anchas.
Una luz LED con el logo de Wi-Fi en la puerta indicará cuando la red esté prestando servicio, al igual que muchos aviones en la actualidad.MTA
La remodelación del metro de New York contrasta con una tecnología mucho más moderna que varias empresas quieren implementar entre Los Ángeles y San Francisco. Se trata de hyperloop, desarrollada por Tesla y cedida a otras compañías que trabajan en trenes que levitarán para ser superveloces y hacer tus viajes tan cortos que ni siquiera necesitarás conectar tu móvil al cargador.

Roxa Smith en el New York City Invitational Group Show

roxa smith



NUEVA YORK (Jueves 28 de julio): La reconocida artista venezolano-americana Roxa Smithestará presente con dos de sus collages en el New York City Invitational Group Show, organizado por The Art Essex Gallery, que se inaugurará el próximo jueves 28 de julio en la galería George Billis Gallery y que quedará abierto hasta el 20 de agosto.
Roxa Smith conocida por sus pinturas llenas de luz, de colores, con un cuidado extremo por los detalles, en los últimos tiempos se ha dedicado a explorar el género de los collage, logrando composiciones igualmente minuciosas y emotivas.
Sus paisajes preferidos son los interiores de las casas, interiores que testimonian el diario vivir de las personas, sus recuerdos, sus anhelos. A través de los collage la artista juega con distintos materiales, los une, los amalgama. Con ellos refleja las sombras, los escondrijos de unos sillones a través de los cuales transmite ritmo y armonía.
La mirada de Roxa hacia los interiores de las casas, reflejo del interior de nuestro ser, es atenta, casi de voyeur, ahonda en los espacios invisibles que nos hablan de la personalidad de cada quien, de nuestros deseos y nuestras realidades, del mundo que se ve y del otro que flota en el aire, invisible a la mayoría pero dispuesto a mostrarse con claridad a los que tienen la osadía y el valor de descubrir.

Four Seasons del Seagram Building: un ícono de New York a subasta




El emblemático restaurant del Seagram Building, diseñado por Philip Johnson, cerró sus puertas el 16 de julio, seguido por una subasta de su contenido, que se realizará el próximo 26 del mismo mes.

El (doloroso) catálogo incluye 500 lotes, muchos de ellos con varias piezas, que conformaron su interior íntegramente de diseño de autor, con 200 sillas Brno o Barcelona de Mies, mesas de Eero Saarinen , juegos de cubiertos o vajilla de Ada Louis Huxtable, y mucho más que puede consultarse en el sitio de la casa Wright de remates.

El edificio que lo alberga, en la esquina de las calles 99 y 52, pleno midtown, firmado por Mies Van del Rohe, fue su sede desde 1959, sirvió la cena del 45 cumpleaños del presidente John F Kennedy en 1962, y era frecuentado por ejecutivos, brokers, empresarios y celebridades, aunque en los últimos tiempos la crítica no acompañaba el simbolismo del lugar.

Aby Rosen, director del holding dueño del edificio , RFR Holding LLC, no renovará el contrato e instalará en su lugar otro restaurant, ya que consideran al Four Seasons como "algo del pasado" pero sin embargo legándole sus principales características espaciales, ya que es considerado "city landmark". De hecho la comisión de "Landmarks Preservation" les negó varias veces la posibilidad de reformas del espacio, autorizándoles únicamente el cambio de la moquette.

El restaurant permanecerá sin sede durante un año, etapa en la que Alex Von Bidder y Julian Niccolini -sus propietarios- negociarán con otros potenciales arrendadores, en sitios de similar calidad arquitectónica.

Una posibilidad manejada es el 280 de Park Ave, rooftop del ex Chase Manhattan Bank, de Skidmore, Owings, & Merrill, con una inversión en el entorno de 150 millones de dólares y un proyecto de Isay Weinfeld.

En el año 1955 Samuel Bronfman, CEO de la destilería Seagram, convocó a su hija, Phyllis Lambert, artista plástica por entonces de 27 años que vivía en Europa, para reclutar arquitectos para construir el edificio corporativo con la ayuda de Philip Johnson, (Autor de la Glass House de Connecticut y el AT and T building) para ese entonces director de arquitectura del MoMA.

Phyllis fue ferviente defensora de mantener las piezas unidas a la arquitectura, aunque sin éxito.

La mejor opción la encontraron en Chicago: Mies van del Rohe, para ese entonces de 69 años. Entre ambos diseñaron el que en su época fue el edificio más caro de la historia, 43 millones de dólares que en cierta forma irónicamente cumplía el "less is more" pregonado por su autor.

Su restaurant en Planta Baja fue un éxito instantáneo, también reconocido como el más caro de la ciudad: entre sus dos espacios "Pool Room" y "grill Room" precedidos por un lobby, podía encontrarse piezas de arte firmadas por Miró, Pollock, o Picasso.

Johnson se respaldó en varios asesores: William Pahlmnnn como diseñadores de interiores; Garth y Ada Louise Huxtable, (diseñadores industriales); Eleanor Charles (uniformes); Karl Linn (paisajismo); Emil Antonucci (Identidad Gráfica) o Richard Kelly (Iluminación) entre otros.


Algunas reflexiones obligadas de casos como éste, que se repiten en todo el mundo:

-Es incompatible adaptar espacios comerciales a nuevas tecnologías y demandas del siglo XXI y la preservación de los mismos según su espíritu fundacional?

-La labor de proteccionismo de un espacio físico anula el significado de su continente obligándolo a buscar lugares más flexibles. Ergo pierde parte de su alma y trascendencia social.
En este caso hay involucradas entidades como el MoMA, la New-York Historical Society, o el Landmark Preservation Commision que ahora pugnan por conservar el contenido pero poco pudieron hacer para mantenerlo en su envolvente original.
Libros recomendados:

"El Four Seasons es una institución, no un restaurant"