viernes, 25 de diciembre de 2015

Nueva York, sin nieve en víspera de Navidad




Nueva York registró este jueves un récord de calor histórico para un 24 de diciembre, con una temperatura de 21º a media mañana en vísperas de Navidad y en pleno invierno boreal, según el servicio meteorológico nacional estadounidense (NWS).
El actual "veranito" que vive la ciudad desde hace una semana con temperaturas más que moderadas para esta época del año podría hacer trepar el termómetro incluso un par de grados más durante la jornada, de acuerdo con la misma fuente.
Hasta el día de hoy, el récord para un 24 de diciembre en Central Park era de 17,2ºC, y para todo el mes es de 23,8ºC un 7 de diciembre, de acuerdo con las estadísticas que el NWS recopila desde 1871.
Según el servicio meteorológico, el termómetro podría alcanzar el jueves una temperatura casi igual a la máxima del pasado 4 de julio, en pleno verano boreal, subiendo hasta los 23,3ºC contra 23,8ºC de aquella jornada.
Por la calle podía verse turistas y neoyorquinos en pantalones cortos y camiseta bajo un cielo encapotado.
El NWS pronosticó para este jueves posibles lluvias, aunque para el día de Navidad se espera algo de sol y tiempo seco la mayor parte de la jornada.
El pasado invierno en Nueva York había sido uno de los más duros de los últimos tiempos, con constantes nevadas y temperaturas por debajo de 0ºC durante muchos días. 

Así se viven las Fiestas en Nueva York

Festejos / Estados Unidos
En esta temporada de fin de año, la gran metrópoli de Estados Unidos recibirá 5,2 millones de visitantes. En esta nota, el calendario de 12 actividades.


En pocas ciudades del mundo sobrevuela el espíritu navideño como en Nueva York, a la espera de la multitudinaria -y también mediática- cuenta regresiva que se celebra siempre en la medianoche del 31 de diciembre en Times Square para recibir el Año Nuevo. El árbol de Navidad gigantesco del Rockefeller Center, cuya tradición se remonta a 1933. Las pistas de patinaje sobre hielo del Bryant Park, Rockefeller Center, Central Park y The Rink en Brookfield. Las vidrieras de la Quinta Avenida, Bloomingdales, Macy's y las jugueterías decoradas con creatividad. La variedad de tiendas y los mercados para las Fiestas (el 24 empiezan a  cerrar sus puertas los famosos Union Square Holiday Market, Columbus Circle Holiday Market, Bryant Park y Grand Central Holiday Fair) que ofrecen descuentos y actividades durante diciembre.
Por todo ello, durante la temporada de fin de año se esperan unos 5,2 millones de visitantes en Manhattan y sus distritos vecinos (Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island). Todos llegan atraídos también por los clásicos de la súper metrópoli de Estados Unidos, como los miradores del Empire State y Top of the Rock, el Central Park y la pista Wollman Rink, los museos MET y MoMA, los shows de Broadway y los barrios de SoHo, TriBeCa, Chinatown, el área financiera, Meatpacking y Chelsea (con la bella High Line), entre tantos otros atractivos.


“Cada invierno, Nueva York recibe a los visitantes internacionales y locales con los brazos abiertos y su espíritu navideño. Con los clásicos de la época y las novedades de cada año, la ciudad tiene siempre algo para ofrecer a cada persona para que sea un viaje soñado”, afirma Fred Dixon, presidente y CEO de NYC & Company.
A continuación, les brindamos un listado de 12 propuestas para esta temporada de Fiestas:
1. Las Rockettes y Radio City. En Manhattan, se podrán ver a las famosas Rockettes durante la temporada de Radio City Christmas Spectacular, que se extiende hasta el 3 de enero. La producción cuenta con danzas, tecnología de punta y momentos mágicos para todas las edades.
2. Edificios icónicos. El emblemático edificio iluminará el “skyline” de la ciudad entre el 20 y el 24 de diciembre. Y el “14th annual Holiday Train Show” estará disponible en la Grand Central Terminal hasta el 21 de febrero en el “New York Transit Museum Gallery Annex and Store”. Imperdible: la ciudad en miniatura durante estos días.


3. Escenarios de película. Otra opción es pasear por los escenarios de algunas de las tantas películas filmadas en la Gran Manzana, con las excursiones de “On Location Tours”. Las salidas especiales de Navidad se extenderán hasta el 1° de enero, con una adicional los sábados a las 17.30.
4. Show de luces. Free Tours by Foot invita a los viajeros a participar del “New York Holiday Lights Tour” para aprender sobre las luces y decoraciones de Midtown Manhattan hasta el 3 de enero. Entre las paradas se encuentran la St. Patrick’s Cathedral, Lord and Taylor, Macy’s Herald Square y el Árbol de Navidad del Rockefeller Center.
5. Fans de la fotografía. Para quienes les gusta sacar fotos y quieren conocer los mejores ángulos de Nueva York, es posible inscribirse en el “NYC Photo Safari's Holiday Boot Camp”. Los tres días de curso se brindarán nociones y pistas para tomar fotografías de sitios emblemáticos como el Radio City Music Hall, la Grand Central Terminal y Times Square.
6. Propuestas musicales. El “New York City Ballet” realizará presentaciones del clásico de Navidad “Cascanueces”, con sus hadas, soldados y muñecos de nieve hasta el 3 de enero. Además, “The New York Philharmonic” celebra la llegada del año con el concierto “La Vie Parisienne”, con bebidas y bocadillos para celebrar el 31 de diciembre en el teatro. En Harlem, el Apollo Theater presenta “The Classical Theatre of Harlem’s - The First Noel: A World Premiere Musical” hasta el 30 de diciembre. Además de este espectáculo, habrá otros eventos como la “9º Kwanzaa Celebration” el 27 de diciembre.


7. Performances y colecciones. Terminada el 23 de diciembre la 4° edición de “23 Days of Flatiron Cheer” -con tradiciones populares y performances-, el 27 de diciembre, el “American Museum of Natural History” contará con el “Kwanzaa International Marketplace” y actividades para toda la familia en su “37º Annual Kwanzaa Celebration”. Por su parte, “The New York Historical Society Museum & Library” invita a la espectacular presentación de su renovada colección, mientras que la exhibición “The Holiday Express: Toys and Trains from the Jerni Collection” podrá ser visitada hasta el 28 de febrero en el primer piso del museo, transformando el espacio en una experiencia de efectos visuales.
8. Pasen y vean. Los visitantes pueden participar de tours diarios para ver las mejores y más bonitas vitrinas de las tiendas y los hoteles mediante “WindowsWear”. Se trata de una visita guiada peatonal que comienza en el Macy’s de Herald Square y llega hasta la Quinta Avenida, pasando por el Empire State Building, Bryant Park, el Rockefeller Center, el Central Park y otras locaciones.


9. En el Bronx. El “Holiday Train Show” del “New York Botanical Garden” es una atracción imperdible para las familias, con las miniaturas de trenes que pasan por unos 150 edificios icónicos de la ciudad. Hasta el 18 de enero.
10. En Brooklyn. El “Christmas Lights Tour” de “A Slice of Brooklyn” celebra su 10º aniversario y ofrece la oportunidad de ver las famosas luces de Navidad en “Dyker Heights”. Todos los años el vecindario es bañado por estas luces navideñas y la empresa ofrece tours guiados hasta el 31 de diciembre.

Leé también: "Nueva York a bajo costo".

11. En Queens. El “Louis Armstrong House Museum” tiene actividades durante todo diciembre, con canciones navideñas como “Twas the Night Before Christmas (A Visit from St. Nicholas)”, con la extraordinaria voz de Louis Armstrong.En su 22° temporada, “The New York Hall of Science” presenta “Gingerbread Lane”. Se trata de la mayor villa de muñecos de jengibre, con más de mil casas en miniatura. Hasta el 9 de enero. Entre el 26 y 28 de diciembre se puede realizar un tour por el “Queens County Farm Museum” durante la “Holiday Open House” en la “Adriance Farmhouse”, Floral Park. Los visitantes podrán calentarse con una taza de sidra mientras los niños se divierten.
12. En Staten Island. El 2 de enero “MakeFest” invita a participar de actividades que los llevarán a la Era Colonial en “Historic Richmond”. A su vez, el “Snug Harbor Cultural Center & Botanical Garden” también contará con diversas actividades durante diciembre. El “Staten Island Museum” fue renovado recientemente y tendrá promociones hasta fin de año.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Diez edificios únicos de Nueva York

De la sede de la ONU al Chrysler Building, repasamos algunas de las construcciones carismáticas de Manhattan


Edificio de las Naciones Unidas y el Chrysler Building, en Nueva York.
La sede de las Naciones Unidas y el Chrysler Building junto a otros rascacielos de Manhattan, en Nueva York. /CORBIS
Uno de los principales focos de interés de Nueva York es su gran variedad arquitectónica. Puedes ir paseando por Wall Street y encontrarte con el puro estilo griego del Federal Hall o andar 10 minutos más y contemplar el corte moderno y contemporáneo de la Zona Cero.
Estaciones de tren, iglesias, estadios, rascacielos, puentes... La ciudad está llena de edificios emblemáticos que se pueden visitar, como estos diez que siguen, que se encuentran entre los más icónicos de Manhattan.

01 Estatua de la Libertad

LIBERTY ISLAND
La Estatua de la Libertad y, al fondo, la isla de Manhattan, en Nueva York. / AMANDA HALL
Esta gran escultura de tipo neoclásico, donada por Francia en 1886 para sellar su amistad con el estado norteamericano, fue esculpida por Frédéric Auguste Bartholdi y daba la bienvenida a los barcos cargados de emigrantes que arribaban a Nueva York en otras épocas. Se puede visitar e incluso subir a su corona, aunque es necesario reservar las entradas con bastante antelación.

02 Empire Estate building

350 QUINTA AVENIDA
Vista del Empire State iluminado al atardecer, en Manhattan (Nueva York). / MICHEL SETBOUN
Construido en 1934 entre las calles 33 y 34, es una de las obras más importantes del art decó con sus 381 metros de altura y más de 6.500 ventanas. El Empire State terminó de construirse en 1972 y está considerado por la Asociación de Ingenieros americanos como una de las 7 maravillas mundiales del arte moderno. Uno de sus mayores atractivos es su observatorio, que permite contemplar toda la ciudad gracias a su estratégica situación.

03 Chrysler building

405 LEXINGTON AVENUE CON LA CALLE 42
Chrysler Building, en Nueva York. / JAMES LEYNSE
Otro rascacielos clave del art déco en nueva York, se levanta en la parte este de Manhattan.
A diferencia del Empire State, eledificio Chrysler no tiene observatorio es su cúspide, pero se puede visitar el lobby durante horario de oficina y observar los murales del techo, obra de Edward Trumbull, gratis.

04 Catedral de San Patricio

Interior de la catedral de San Patrick's, en Manhattan (Nueva York). / PABLO DAMONTE
QUINTA AVENIDA ENTRE LAS CALLES 50 Y 51
De estilo neogótico y construida en piedra, es la catedral católica más grande de Norteamérica. Se puede visitar de manera gratuita, únicamente aportando la voluntad, desde las 10 de la mañana, aunque también se pueden concertar tours guiados.

05 Grand Central Terminal

CALLE 42 CON LA TERCERA AVENIDA
De estilo beaux-arts y llamada a menudo (aunque de manera incorrecta) Grand Central Station –es, en realidad, la Grand Central Terminal–, estuvo a punto de ser derruida en la década de los 50. El motivo fue el aumento del precio del metro cuadrado en Manhattan y el descenso en el uso del ferrocarril, debido al auge del automóvil, conjuntamente con la creación de nuevos lugares de residencia. Es una de las grandes obras arquitectónicas de la ciudad y una de las atracciones gratuitas que no te puedes perder.
Reloj del punto de información en el vestíbulo principal de la Grand Central Terminal de Nueva York. / GETTY
La Whispering Gallery (galería del susurro), situada en la planta baja junto al Oyster Bar, destaca por su forma arqueada que permite escuchar un susurro de una punta a otra como si te estuvieran hablando al oído; solo tenéis que situaros en la parte opuesta del arco de entrada y hablar bajito a la pared. Curiosamente, ha sido el escenario de muchas propuestas de matrimonio en Grand Central.
También en la planta baja hay varios pasadizos secretos que, por desgracia, están cerrados al público. Estos era usados por personas populares, entre ellos el presidente Roosevelt, para evitar a la prensa al llegar a la ciudad.

06 Edificio Woolworth

Los edificios Trinity y Woolworth, al fondo, en Lower Manhattan (Nueva York). / MICHEL SETBOUN
233 BROADWAY
Se trata de uno de los rascacielos más famosos de Nueva York con su mezcla de estilos Decó y Neogótico. Está en la parte sur de Manhattan y sigue siendo uno de los más altos de la ciudad, con sus 241 metros. El edificio ofrece visitas guiadas de duración variada.

07 Hotel Waldorf-Astoria

301 PARK AVENUE
Hotel Waldorf Astoria, en Nueva York. / CORBIS
Representación del lujo por excelencia, este icónico hotel art déco está pegado a Central Park, en una de las zonas más exclusivas de la ciudad.
Cuenta con tres restaurantes de afamados chefs, diversas boutiques y la posibilidad de conocer las historias de los famosos que se han alojado aquí gracias a sus tours guiados.

08 New York Public Library

Sala de lectura de la New York Public Library. / DAVID C PHILLIPS
QUINTA AVENIDA ENTRE LAS CALLES 40 y 42
Considerada como una de las bibliotecas más importantes de Estados Unidos, junto a la de Harvard y Yale, cuenta con uno de los mejores sistemas de búsqueda del país.
De estilo beaux-arts, como la Grand Central Terminal, y con más de 100 años de historia, la Biblioteca Pública de Nueva York está situada justo al lado de una de las zonas verdes más conocidas de Manhattan, Bryant Park, donde siempre hay actividades al aire libre. La entrada es gratuita y abre todos los días de la semana, salvo algunos festivos y domingos en verano.

09 Edificio Flatiron

175 QUINTA AVENIDA
Vista del edificio Flatiron, en Manhattan (Nueva York). /YOANN JEZEQUEL
Uno de los edificios más característicos y bonitos de Nueva York por su particular diseño en forma de plancha (visto desde arriba), fue concluido en 1902 por Daniel Burnham y pertenece al estilo de Chicago. Es famoso también por el microclima que generó el Flatiron en sus alrededores cuando se estaba construyendo: debido a su estructura fina y triangular, al tener la calle Broadway por un costado, la quinta Avenida por el otro y el parque de Madison Square junto enfrente, generaba corrientes de aire tan fuertes que levantaban las faldas de las mujeres al pasar. La zona se llenó de curiosos y mirones.

10 Sede de las Naciones Unidas

PRIMERA AVENIDA ENTRE LAS CALLES 42 Y 48
Sede las Naciones Unidas, junto al East River, en Nueva York. / ALAN SCHEIN
Completado en 1950 en el barrio de Turtle Bay, el edifico se encuentra mirando al East River. De estilo Internacional, como el puente de Verrazano o el World Trade Center, el edificio de la ONU ofrece visitas en todos los idiomas para los cientos de turistas que quieren ver dónde se discuten las cuestiones globales más importantes.

El Hudson, un río que ni pintado

El nuevo Whitney, el High Line, The Cloisters y la Fundación Dia, espacios neoyorquinos llenos de creatividad a orillas del gran río



Desde las oficinas de The New Yorker en la planta 38 del One World Trade Center, construido sobre la sombra de las desaparecidas Torres Gemelas, el escritor Jonathan Blitzer me indica: “Mira hacia el Norte”. Abstraído hasta entonces en la desembocadura resplandeciente del Hudson, sigo el dedo que señala ribera arriba, entre los rascacielos. “Se dice que Manhattan vive de cara a sus calles y de espaldas al río, pero este viaje te puede demostrar lo contrario”.
Basta con pasear por la ribera oeste para darse cuenta de que el Hudson es un río generoso, capaz de abrir la ciudad al cielo bajo el que empequeñecen las torres de Manhattan, y las de Jersey, en la orilla opuesta. Hay parques construidos sobre antiguas dársenas, niños en sus juegos, deportistas que se detienen en jardines donde se despliegan sillas y fuentes hospitalarias, cafés para la puesta de sol, muelles para embarcaciones de recreo. Un cartel nos informa de que, unos metros bajo el agua, viven caballitos de mar.
JAVIER BELLOSO
Vamos a la nueva sede del Museo Whitney de Arte Americano, inaugurada la pasada primavera en la confluencia de la calle Gansevoort con los muelles del Hudson. Allí se enclava un enorme trapecio dominado por el cristal y concebido por el arquitecto Renzo Piano. El nuevo Whitney está diseñado para disfrutar del arte y del río. Entre sus ocho plantas, las tres últimas cobijan las colecciones más importantes de la pintura estadounidense del siglo XX, distribuidas en espaciosos muros donde el visitante se suspende ante el magnetismo de Rotkho, una fábula paradójica de Man Ray, la quietud de Hopper o el retrato desolado de George Tooker sobre el metro de Nueva York. Espacios para descansar la mente son las terrazas de las tres plantas, al lado este, desde donde contemplamos el crucigrama de la ciudad. Al otro, hay galerías que miran hacia el río, el agua mansa donde se funde el aire iluminando doblemente las cristaleras del Whitney.
Justo al pie del museo comienza un parque ejemplar para la arquitectura urbana, el High Line, que se despliega a lo largo de dos kilómetros sobre una antigua vía de ferrocarril 10 metros por encima del suelo. Sobre las calles de Chelsea y sus galerías de arte tenemos otra perspectiva de las avenidas atestadas de tráfico bajo nuestros pies. Anuncios y grafitis se exponen en lugares iné­ditos para captar la atención de los paseantes de altura. Pasamos entre estrechos jardines y fuentes. Donde la vía se ensancha hay puestos artesanales y músicos. A la izquierda nos sorprende el ondulado edificio IAC realizado por Frank Gehry. Al final del trayecto el sol se derrama sobre el Hudson y el enjambre de vías de Penn Station. Y en la calle 34 tomamos el metro en dirección a Harlem.

Un ábside segoviano

Una de las terrazas del nuevo Museo Whitney, proyectado por Renzo Piano junto al río Hudson. / NIC LEHOUX
Desde la parada de la calle 190 avanzamos hacia Tryon Park rodeados por una frondosa vegetación. Los bosques pueblan también la otra orilla. No hay noticia de la imparable ciudad en la que, sin embargo, permanecemos. Árboles altos, río apacible. En lo alto de una colina se levanta lo que parece un monasterio, The Cloisters, la sede del Metropolitan Museum dedicada al arte de la Edad Media. Proyectado por el arquitecto neogótico Charles Collens y financiado por Rockefeller, el edificio incorpora en su estructura piezas de coleccionistas como George Grey Barnad, que supo traer a Nueva York lo que Francia y España descuidaban al principio del siglo XX. El edificio terminó de construirse en verano de 1936. Allí los muros recogen frescos de San Pedro de Arlanza o del valle de Arán, o el ábside de la capilla segoviana de Fuentidueña, entregado en los años cincuenta a cambio de las pinturas murales de San Baudelio de Berlanga, ahora en el Museo del Prado. Las diversas salas concretan los sueños de cualquier medievalista: vidrieras, capillas, bóvedas, claustros, espacios rematados con fragmentos procedentes de los Pirineos o la Toscana. Un lugar de retiro y contemplación que sugiere la presencia de fantasmas monacales escapados de las maravillosas piezas, cuya nacionalidad será una incógnita hasta leer la cartela explicativa.

Guía

Información

» Museo Whitney(whitney.org).
» High Line(www.thehighline.org).
» The Cloisters(www.metmuseum.org).
» Fundación Dia(www.diaart.org).
» Turismo de Nueva York(www.nycgo.com).
Una última síntesis de arte y río: hacemos una excursión a Beacon, una hora al norte de la ciudad. Allí se levanta la Fundación Dia, cuya estructura diáfana permite la iluminación natural de obras colosales de artistas contemporáneos como Richard Serra, Louise Bourgeois y Sol Lewitt. A través de las cristaleras la naturaleza se convierte en parte del museo. Es contemplada y nos contempla. El Hudson corre ahora salvaje entre bosques y colinas. Un río inagotable de energía creadora. Y no queremos marcharnos, aferrados a las palabras de Frank O’Hara, uno de los mejores poetas de esta tierra: “En tiempos de crisis todos nosotros debemos decidir, una y otra vez, a quién amamos”.
Ernesto Pérez Zúñiga es autor de la novela La fuga del maestro Tartini (Alianza).

Nueva York, después de una vida

La autora ha dejado Nueva York tras 11 años viviendo allí. ‘Noches sin dormir’, su nueva novela, es el diario de su historia en la gran urbe

Este texto revisita la génesis del libro, una carta de amor-odio hacia la ciudad que la escritora convirtió en suya



ELVIRA LINDO
Han pasado 11 años desde que en julio de 2004 llegué a Nueva Yorkpara vivir. Vivir.
Vivir es pagar un alquiler ridículamente caro por un espacio minúscu­lo, hacer un contrato de la luz, pagar la comunidad, contratar canales de televisión e Internet; comprender la apabullante oferta de los supermercados; desconectar la alarma antiincendios para freír un huevo; acostumbrarse a mirar el canal del tiempo antes de salir de casa; no esperar que los vecinos te saluden en el ascensor, hacerse a la idea de que solo saludarán a tu perro de tal forma que tendrás que darle voz a tu mascota y contestar como si fuera él quien lo hiciera; dar propinas a los 10 porteros para que hagan tu vida fácil o para que no la hagan invivible; dejar el 15% de propina en cada establecimiento sin concluir, cada vez que esa situación se produce, que es un puto timo; viajar en metro y que la palabra suciedad quede desterrada de tu pensamiento; aprender a pagar a medias en los restaurantes para que no te tomen por idiota o por ilusa; no enfermar jamás y, como todos esos españoles que sobreviven a este lado del océano, haber adquirido la habilidad de reservar sus virus para cuando vuelvas a España en verano; no pensar en que estás sola la mayor parte del día, es un estéril pensamiento español que en esta ciudad no viene a cuento; no pensar salvo en el presente, no engolfarse en la nostalgia; dedicar el tiempo a mirar sin juzgar o a obviar lo que se ve y resulta incómodo; cerrar las fosas nasales cuando te invada la frecuente peste a mierda, ignorar el empalagoso olor a queso fundido, a pizza, a carne especiada, a glutamato y a azúcar; aprender a bufar como bufan aquellos a los que entorpeces el paso; maldecir en voz alta como hace cualquier viajero cuando una vez más se estropea el metro; evitar el contacto visual, no mirar a los locos, arreglárselas para no ver al mendigo que entra y que está meando a tu lado; cambiarte de vagón sin protestar si una situación te supera, no tocar a un bebé que te tiende la mano, no observar a una niña que te hace gracia; aprender a disfrutar comiendo en soledad fuera de casa; familiarizarse con la idea de que la persona que también come sola a tu lado quiera charlar contigo; aprender a tomar una copa en soledad en una barra, no extrañarte si ves a una gran actriz tomando una copa sola en una barra; comprender que la soledad no es sinónimo de fracaso, que es un derecho, igual que lo es ese espacio vital que rodea a cada individuo y que más te vale no vulnerar; mantener las distancias físicas, siempre; no irritarse demasiado con los amigos que pasan dos días en Nueva York y dicen a cada momento, “yo podría vivir aquí”, ¡ja!; ignorar a los que dicen que te envidian por vivir aquí (sobre todo en invierno); no discutir con aquellos que piensan que esta es una ciudad para snobs, no vale la pena tratar de convencerlos de lo contrario; no cabrearte con los que piensan que ya no puedes opinar sobre tu país porque parte del año vives en una ciudad que dicen que es para snobs; aprender a no juzgar a tu vecino por las pintas; ser consciente de que las ricas pueden ir vestidas como mendigas y los fanáticos republicanos como hipsters; saber que hay neoyorquinas programadas para quitarte por todo el morro el taxi que tú has parado, apartarlas de un empujón si es necesario; no dejarse avasallar por neoyorquinos mandones, que son muchos y perciben tu desconcierto y tu debilidad; protestar en cuanto no se te atienda bien; indignarse cuando se te da una mala mesa y te hacen menos caso que al de al lado; no dejar nunca comida en el plato, pedir el doggy bag; perder la vergüenza a llevarte algo que te guste de la basura o de la calle, lo hace todo el mundo; desterrar la palabra cutre del vocabulario, aquí se es ahorrativo, frugal, austero; no criticar a nadie porque gana mucho dinero, nadie lo entenderá; no extrañarse si alguien pregunta de manera directa cuánto ganas; entender que aquí no está mal visto que te paguen bien; hablar abiertamente de lo que cuesta el alquiler del piso o el precio de unos zapatos nuevos; ahorrarte el falso espectáculo de la humildad, esa actitud jamás te hará ganar puntos; no decir fuck a cada momento como hacen los actores en las películas, fuera del cine no está bien visto; no sufrir por ver a los niños desabrigados, están fortaleciéndose para el futuro; no preguntarse cómo es posible que las chicas lleven sandalias los sábados por la noche en pleno invierno; distinguir a unos judíos de otros, no todos son iguales; advertir cómo la cultura judía ha impregnado la ciudad; ser consciente de que este mundo no se comprende si no se hojea a diario The New York Times; conocer las distintas épocas y capas de la emigración, los flujos italianos, judíos, irlandeses; saber que el único español que cuenta en Nueva York es el de los latinos, no el nuestro; familiarizarse con un operario, “el exterminator”, porque algún día aparecerán ratones en tu cocina; leer novelas, ver películas para constatar que los americanos son maestros en el arte del realismo. Incluso las canciones que expresan los sueños son un calco de lo que desde niños aprendieron a desear.
Jóvenes juegan al hockey en Nueva York.
Jóvenes juegan al hockey en Nueva York. / ELVIRA LINDO
Podría seguir añadiendo los mil matices que sobre la supervivencia urbana he ido aprendiendo en estos 11 años en Nueva York. ¿Por qué entonces digo adiós a esta ciudad que tanto tiempo me costó aceptar y entender y cuya realidad ahora se me presenta más comprensible? Tal vez sea que la experiencia neoyorquina tiene un límite, y una ha de ser consciente de que a pesar del indudable amor que siente por la ciudad que aumentó tu resistencia y tu tolerancia, y que aun reconociendo la fascinación que siempre provoca, ese final llega cuando merman las energías necesarias para salir a la selva a diario. A no ser que estés dispuesta a esperar el día en que te sientas débil o vulnerable caminando por esas aceras que fueron dispuestas para ser recorridas a grandes zancadas. Pero ese es un papel que les corresponde a los verdaderos neoyorquinos. Yo que lo he sido, un poco, quiero volver a pasear por ella como una turista. Puede que disfrutando únicamente de su imponente belleza, repita lo mismo que tantas veces escuché algo irritada, “yo podría vivir en esta ciudad”.
Elvira Lindo acaba de publicar su nueva novela, Noches sin dormir, en la editorial Seix Barral.

New Balance, nuevo patrocinador de la Maratón de New York

  • La firma estadounidense ha hecho una apuesta fuerte por el running, que culmina con el patrocinio del maratón más famoso del mundo
Los participantes de la Maratón de Nueva York a su paso por el puente Verrazano-Narrows
Los participantes de la Maratón de Nueva York a su paso por el puente Verrazano-Narrows (FOTO: JASON DECROW - AP - FOTO: JASON DECROW - AP)

New Balance y New York Road Runners (NYRR) acaban de anunciar un nuevo acuerdo plurianual que cuenta con importantes compromisos en eventos, programas e iniciativas a lo largo de todo el año. La nueva relación, que se pondrá en marcha gradualmente a lo largo de 2016 y llegará a la plena participación en 2017, cubre una amplia gama de áreas, incluyendo el patrocinio de eventos, programas para jóvenes, derechos de licencia global, el comercio electrónico o los derechos de venta de material y calzado deportivo. 

La Alianza reunirá a New Balance con la principal asociación de corredores que hay nivel mundial y que tiene como fin servir a la comunidad de una manera nueva e inspiradora. En 2016, New Balance junto con su actual patrocinio de la Media Marathon de Brooklyn, incorporará la New Balance 10 Millas del Bronx y la New Balance Milla de la 5ª Avenida. 

New Balance también trabajará en la apertura del nuevo centro de running NYRR, que abrirá en 2016 cerca de Columbus Circle. Este nuevo espacio de running servirá como punto neuralgico de servicios a los corredores NYRR y contará con una amplia gama de material New Balance. Luego, en 2017, New Balance pasara a convertirse en socio de la fundación NYRR y en patrocinador oficial del Club de Corredores NYRR. 

Las participación durante todo el año contará con el patrocinio de las Cinco Series NYRR( Media Maraton de New York, Media Marathon de Brooklyn, 10KM de Queens, New Balance 10 Millas del Bronx y la Media Marathon de Staten Island); y las Carreras Clasicas NYRR (10KM de Nueva York , New Balance Milla de la 5ª Avenida y la Night Run de NY). 

En el citado año todo este amplio abanico de pruebas compartirán cartel y patrocinador junto con la más importante y famosa prueba del planeta, la Maratón de la Ciudad de Nueva York. New Balance también será uno de los patrocinadores de las Carreras Semanales de la NYRR, y se encargara de la producción en exclusiva de todas las camisetas para estas carreras. Además a partir de 2017, New Balance gestionará la plataforma de comercio electrónico de NYRR.

La Navidad se pone "picante" en Nueva York

Santastical es un lugar dónde los mayores de edad encuentran una nueva forma de disfrutar la Navidad

Un espectáculo navideño que en realidad es sólo para adultos

Santa Claus es un hombre de edad avanzada, de complexión robusta y dadivoso, al menos en la concepción tradicional, pues el que existe en Santasticales atrevido, osado y listo para fotografiarse con mujeres.
Esta atracción de Nueva York ha sido recomendada por publicaciones locales, como Time Out, publicación que laincluyó en su lista de las actividades para "realizar" durante estas épocas navideñas.
Santastical es un lugar sencillo: un gran espacio con amplica decoración navideña (muñecos inflables en forma de renos, numerosas luces, pinos de plástico y hasta una pista de hielo artificial) que tiene como finalidad ofrecer una versión más divertida y picarezca de la Navidad.
Por momentos recuerda a esos espacios de los centros comerciales donde los padres llevan a sus niños para retratarse con Santa Claus en una improvisada villa navideña, aunque en Santastical los "Papa Noel" son musculosos y no llevan tanta ropa, al igual que sus equivalentes femeninas, quienes usan el tradicionalatuendo rojo, pero con un toque revelador.
The New York Times cuenta que en este lugar hay un karaoke, un bosque de muérdagos y que estará disponible hasta el 24 de diciembre.
Vive USA comparte algunas imágenes de esta peculiar atracción temporal cuyo costo de entrada es de 20 dólares.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Las instalaciones del MoMA en el verano de Nueva York


LLEGA EL VERANO AL HEMISFERIO NORTE Y SURGEN EJEMPLOS MARAVILLOSOS DE ATRACCIONES CULTURALES QUE CONGREGAN A LA GENTE EN EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS COMO GALERÍAS DE ARTE O MUSEOS.


Ya hemos recorrido ampliamente el tema en este blog, como lo hacen en Londres (con la Serpentine Gallery), en varias ciudades europeas y estadounidenses (con los rooftops de hoteles y museos  a tope), o en el mismísimo MET con sus intervenciones en una azotea que es de morirse en cuanto a vistas, actividades relacionadas  y público que acude.
 
El MoMA no es la excepción y cada año en su predio de Queens organiza un concurso para arquitectos jóvenes con el objetivo de montar una instalación temporaria, bajo la cual se llevan a cabo innumerables actividades de verano. Entre otros, organizan la Warm up summer music series, y el Young Architects program que fomenta la visibilidad de talentos emergentes en arquitectura en sus instalaciones PS1.
 
Desde el año 2000 el glosario de intervenciones va desde torres de ladrillos biodegradables, telas tensadas, cultivos hidropónicos, etc.
 
Este año, el ganador fue el arquitecto español Andrés Jaque, con "Cosmo", una red de cañerías que sirven como planta purificadora, exhibiendo el poder político de la arquitectura y de pensar la habitabilidad de espacios autónomos.
 
Hasta el 6 de setiembre está en exhibición y todos los sábados hay sesiones de música y baile, entre otras actividades.
 
En el predio funcionaba la primera escuela pública de NYC. En 1971 fundaron The Institute for Art and Urban Resources, que intentaba refaccionar manzanas revitalizando edificios para uso de talleres de artistas. En 1997 el MoMA hizo una remodelación de 3 años como función de galería de exteriores, y desde el año 2000 se asocian para ampliar el acceso del arte contemporáneo de formas más dinámicas, vanguardistas e innovadoras; así organizan en conjunto eventos que son de los más anticipados cada verano.
 
Lo que se puede hacer con un predio sin mayor gracia y mucha gestión y ayudas económicas de algunas fundaciones o amigos del museo por detrás, es impresionante. No es mada menor lograr instalar en el imaginario colectivo y en el calendario de verano, uno de los eventos más cool y esperados de la ciudad.
 
Vean fotos del último ejemplo y previas propuestas acá